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Acqua alta. (Planeta Emecé, 2009)

Somos un mosaico de muchas personalidades, especialmente cuando se pone en juego el amor y el deseo

Pablo y Chiara se conocen por casualidad en la ciudad de Venecia y dan lugar a una turbulenta historia de amor, súbitamente interrumpida por una tormenta que amenaza con hundir la ciudad.

En el curso de una noche, lo que podría ser una simple aventura amorosa o encuentro sexual pasajero, se transforma en una exploración de identidades diversas en las que se pone en juego el deseo de alcanzar al otro.

Acqua alta, la novela más experimental de Pablo Torche, es a la vez una pregunta por la posibilidad del amor en un mundo que se hunde, y un viaje a través del tiempo y la historia de la literatura en la que resuenan las páginas de otros relatos y ficciones sobre el amor, el erotismo, la pasión y el deseo.

La crítica ha dicho:

Los Pablos y Chiaras de Acqua alta –y éste es un hermoso riesgo que asume el autor- son de por sí seres proteicos, sobre todo las mujeres, sucesivas y temibles melusinas, nadjas, beatrices (dantescas y borgeanas) que en casi todas sus apariciones conforman un discurso humorístico, pienso que muy inteligente, sobre el eterno femenino, la virgen y la puta, pero también, de manera más solapada, sobre los propios discursos masculinos que la rondan.  Lorena Amaro

Prefiero leer Acqua Alta como una experiencia, la experiencia indecible del amor que Pablo, tal vez, siente por Chiara y que quizá, en una de esas, Chiara siente por Pablo. Vista de ese modo, la novela quiere ser la multiplicación de un lugar común en el que todos los lectores nos hemos encontrado alguna vez, cuando descubrimos en un poema o en una narración entrañable la descripción precisa de una emoción a la que no habíamos podido darle nombre con anterioridad. Salvo que esta vez esa emoción es el amor, del que tanto hemos oído y del que tanto hemos hablado. Ignacio Álvarez

El agua, circulando a raudales por Venecia, genera una sensación de ahogo y opresión ante la cual los protagonistas buscarán instintivamente rebelarse. Y su vía para hacerlo es el erotismo. En este contexto, la concreción o no del encuentro sexual es una de las variantes a considerar en las distintas versiones. El deseo es uno de los impulsos que mueven a Pablo y Chiara, y se transforma en la guía de sus pasos a través de las inundadas calles de Venecia. En el deseo se pierden, se encuentran y se reconocen. Izaskun Arrese

En su reciente novela Acqua alta, el escritor Pablo Torche señala, por boca de un alter ego, que la vida consiste en “buscar a alguien a quien amar” para luego “aproximarse a ese alguien en la oscuridad, temblando de terror..”  Tiro la espeluznante frase sobre la mesa…. Vicente Montañés